Concertación ocultó abusos de Iglesia Catolica en centros del SENAME

19/05/2011

¡exclusivo!
Gobiernos chilenos de la “Concertación” izquierdista que gobernó Chile por 20 años (aliada de la Iglesia Católica) ocultaron violaciones masivas de niños del SENAME por parte de sacerdotes homosexuales. Impactantes casos de abusos sexuales a menores.

Delia del Gatto, directora del SENAME bajo el gobierno de Ricardo Lagos ocultó las denuncias sobre violaciones masivas que sacerdotes católicos de la congregación Obra Don Guanella Chile, de Coyhaique, efectuaron contra los niños de varios hogares administrados por el SENAME en sociedad con la Iglesia Católica.

Las denuncias sobre los abusos sexuales fueron sistemáticamente silenciadas por un poder judicial manejado políticamente por los gobiernos de la Concertación (el actual Presidente de la Corte Suprema, Milton Juica, reconoció en entrevista en CNN-Chile ante el periodista Tomás Mosciatti, que había pertenecido durante muchos años al grupo terrorista izquierdista MIR), tratando a los denunciantes de estar locos. Uno de los violadores identificados es el sacerdote Leonel Vera Gatica.

La ex funcionaria de la Concertación, Verónica Venegas reconoció que los abusos sexuales de la Iglesia Católica en los hogares de menores administrados por el SENAME eran conocidos por todas las autoridades de la institución. Su directora Delia del Gatto Reyes, habría silenciado las denuncias. Delia del Gatto participó en la conspiración del caso Spiniak, orquestada por la Concertación y dirigida por el presidente del PPD senador Guido Girardi y el sacerdote católico José Luis Artiagoitía, que pretendía destruir a la UDI y a la oposición de derecha involucrando al senador Jovino Novoa en falsos casos de pedofilia. Delia del Gatto (operadora política de la Democracia Cristiana, brazo político del Vaticano) fue premiada por la Iglesia Católica por su participación en la conspiración contra la UDI, y puesta como directora de la “Fundación Mi Casa”, organización del cura Alfredo Ruiz-Tagle, tío del ex Presidente democratacristiano Frei Ruiz-Tagle.(ver nota).

Como siempre ha resultado en estos casos, el director de la Congregación
Obra Don Guanella Chile, el cura Francisco Belloti, dijo no saber o haber visto ni oido nada de nada.

vea el video con las denuncias.

El canal Chilevisión investigó en exclusiva las violaciones y maltratos que sufrieron decenas de menores mientras estaban en un hogar religioso con supervisión del SENAME. Las víctimas afirman que denunciaron los hechos, pero que nunca fueron escuchados.

otro enlace para ver el video de la denuncia

descargar el video

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Domingo 14 de octubre de 2007
Por M. P. / La Nación Domingo

EX JEFA DE SENAME ACUSADA DE PROHIBIR DENUNCIAS DE ABUSOS SEXUALES

Los dardos contra Delia del Gatto.

Hace un año y medio se convirtió en gerenta de Fundación Mi Casa, una institución de la Iglesia Católica sumida en la ruina y el escándalo. Con su llegada los niños tendrían otra oportunidad. Pero dos ex directores de hogares aseguran que ella ordenó bajar el perfil a los abusos sexuales. Del Gatto rechaza la acusación.

ver nota completa

Delia del Gatto y la conspiración del caso Spiniak.

Rina Montt endosó a la directora del SENAME, Delia del Gatto, haberla involucrado en el caso Spiniak al ordenarle asistir a algunas de los jóvenes que estaban declarando falsamente ante el ministro Daniel Calvo.

La red de mentiras del caso Spiniak: Rina Montt, ex sicóloga del caso Spiniak, desde México, “Ávila presionó para mi despido del SENAME”


jueza allanó casa y oficina de abogado defensor de Karadima

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Jueves 14 de Abril de 2011

Ministra Jessica González ordenó a personal de la PDI ingresar a las dependencias de Juan Pablo Bulnes para buscar antecedentes del juicio canónico que condenó al ex párroco en el Vaticano.

Un allanamiento del domicilio y las oficinas del abogado defensor del sacerdote Fernando Karadima en el juicio canónico que se siguió en su contra, Juan Pablo Bulnes, ejecutó la policía de Investigaciones a solicitud de la ministra en visita del caso, Jessica González.

Trascendió que la diligencia se efectuó para obtener documentos relacionados a ese proceso interno de la Iglesia Católica, que concluyó con la condena del Vaticano contra el ex párroco de la Iglesia El Bosque, que puedan servir para la investigación civil que asumió la magistrado en la reapertura del caso.

El operativo se ordenó luego que el jurista se negó a disponer el material a la justicia alegando secreto profesional y que la documentación requerida no podía ser facilitaba por ser parte de una indagación de un Estado independiente a Chile.

La fiscal judicial Rosa María Pinto este miércoles informó favorablemente a la Corte Suprema el exhorto remitido por la ministra González para pedir los antecedentes a la Santa Sede luego de la negativa en ese sentido del Arzobispado de Santiago y la Nunciatura Apostólica.

Cuando la investigación estuvo a cargo del fiscal Xavier Armendáriz éste solicitó a la justicia una orden similar de allanamientos, pero todo quedo sin efecto en el momento en que el Octavo Juzgado de Garantía se declaró incompetente y derivó la causa al anterior sistema de justicia debido a la antiguedad de los casos atribuidos al religioso.

El caso Karadima estalló con las denuncias en su contra por abusos presentadas por el gastroenterólogo James Hamilton, el periodista Juan Carlos Cruz, el filósofo José Andrés Murillo y el abogado Fernando Batlle.


arzobispo niega a la justicia antecedentes del juicio canónico que condenó a Karadima

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Jueza Jessica González tendrá que pedirlos vía exhorto al Vaticano.

Ezzati niega a la justicia antecedentes del juicio canónico que condenó a Karadima

La respuesta de la Iglesia chilena se conoce una semana después que la ministra en visita solicitara los antecedentes que sirvieron de sustento al Vaticano para declarar al religioso como culpable de abuso sexual contra menores de edad. El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, quien participa en un encuentro de obispos en Punta de Tralca, no quiso ahondar en el tema y se limitó a señalar que “la ministra me envió una carta. Yo le contesté la carta y ella tiene que dar a conocer lo que contiene mi respuesta”.

El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, respondió formalmente a la ministra en visita del caso Karadima, Jessica González, frente al requerimiento que realizó la magistrado a la Iglesia para el traspaso de los antecedentes del proceso eclesiástico en contra del ex párroco El Bosque, Fernando Karadima, y que resolvió declararlo culpable de abusos sexuales en contra de menores de edad.

Si bien el prelado no quiso referirse al contenido de la misiva, trascendió que sería una respuesta negativa y obstruccionista en el sentido que la Iglesia de Santiago no tiene potestad para hacer entrega de esos antecedentes pues obran en poder de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con sede en El Vaticano. “La ministra me envió una carta, yo le contesté la carta y ella tiene que dar a conocer lo que contiene mi respuesta”, dijo el religioso.

Ezzati, quien de esta forma recomendó a la jueza González enviar un oficio al Dicasterio de la Santa Sede para poder solicitar los documentos, abordó escuetamente el tema en Punta de Tralca, donde participa en la Centésimo Primera reunión de Obispos y donde también asisten los cinco purpurados que fueron educados al alero de Karadima.

Al lugar también asistió a la inauguración el nuncio apostólico Giusseppe Pinto, quien señaló que “no voy a hacer comentarios, son otros quienes deben hacerlo”, cuando se le consultó sobre el traspaso de los antecedentes del Vaticano a la justicia chilena.

Jessica González, quien el lunes 28 de marzo pidió formalmente a laIglesia los antecedentesque tomó en cuenta El Vaticano para declarar a Karadima culpable de los abusos sexuales que se le imputaban, está ahora analizando los pasos a seguir, no descartándose que requiera los antecedentes por exhorto, como se lo recomendó el arzobispo de Santiago.


Testigo en caso Karadima – Yo fui víctima de abusos

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Francisco Gómez indicó que fue parte del círculo cercano del sacerdote en los ’80.

El religioso investigado “es un hombre enfermo”, aseguró.

Francisco Gómez, ex feligrés de la parroquia El Bosque, llegó hasta el 34° Juzgado del Crimen de Santiago para entregar su testimonio sobre los abusos deshonestos a los cuales fue sometido por parte de Fernando Karadima.

“Fui miembro Imagende su círculo cercano por espacio de un año y medio. Fui víctima de abusos más leves, los besos cuneteados de los que se habló alguna vez, toqueteos”, indicó, antes de ingresar al recinto.

Gómez expresó que lleva colaborando con la Justicia desde que se inició la causa contra el sacerdote, tanto en su arista judicial como eclesiástica.

“Cuando el proceso se abrió empecé a colaborar con la Justicia como en el tema eclesiástico, así que no puedo dejar de serlo. Soy el testigo más antiguo porque yo soy uno de los que firmé la carta en el año ’84 a Fresno y esa carta se rompió”, expresó.

El hombre explicó que al momento de ser sometido a los apremios era menor de edad, ya que “yo tenía 18 años, en ese tiempo se era mayor de edad a los 21 años”.

“Es un hombre enfermo”

Francisco Gómez calificó a Fernando Karadima como “un hombre enfermo” y que altos personeros de la Iglesia Católica estaban en conocimiento de lo sucedido.

“Debe haber alguno que por vergüenza y otros porque están ciegos hasta el día de hoy, hay personajes que tienen altos rangos dentro de la misma iglesia y que estaban presentes cuando yo vi que la hacían cosas a otra gente”, relató.

Gómez identificó a varios sacerdotes que estaban en conocimiento de las acciones de Karadima.

“Los mismos curas, hoy obispos, que forman parte del círculo de Karadima, por ejemplo (Juan) Barros, Horacio Valenzuela, Rodrigo Polanco, deben haber sido como 12. (Karadima) es un enfermo y los que lo apoyan ciegamente son como este personaje, sino no me lo explico”, sentenció.


Nuevo denunciante de Karadima declaró ante ministra en visita

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Un nuevo denunciante por abusos del sacerdote Fernando Karadima declaró este lunes en calidad de testigo ante la Ministra en Visita del caso Jessica González.

Se trata de Francisco Gómez, quien perteneció a la Parroquia El Bosque entre los años ’80 a ’82 y aseguró haber sido víctima de actos impropios por parte del clérigo, aunque -aclaró- en un grado más suave que los querellantes que actualmente se conocen.

Según contó se trataba de manoseos en la zona genital y besos cerca de los labios.

En ese marco, Gómez recordó que en esa época había muchos sacerdotes, que hoy son obispos, que estaban presentes cuando se realizaban los abusos. Entre ellos destacó al obispo Castrense Juan Barros y al de Talca Horacio Valenzuela.

En todo caso advirtió que no se hará parte del proceso ni presentará querella, pues su interés es sólo dar a conocer su testimonio al tribunal.

Consultado sobre por qué no dio cuenta antes del hecho, Gómez recordó que en el año ’84 escribió, junto a un grupo de jóvenes, una carta al entonces Arzobispo de Santiago, Cardenal Juan Francisco Fresno, en la que detallaba los hechos que vivió. Sin embargo, aseguró que esa misiva fue eliminada de los registros del arzobispado.

Además de Soto también declaró Carlos Espinoza, miembro de la parroquia Jesús Carpintero de Renca, quien el año pasado denunció el pago de dinero por parte del sacerdote Diego Ossa, cercano a Karadima, con el fin de silenciar una relación entre ambos.

Finalmente la magistrada citó a declarar a la actual cocinera de la parroquia El Bosque, Ana Riquelme, quien aseguró no conocer detalles respecto de los abusos al interior del templo, aunque dijo que sólo trabaja ahí desde el pasado 18 de abril de 2010.


Dos nuevos testimonios acusan a cardenal Errázuriz

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Fernando Batlle escribió una dura y emotiva declaración sobre los abusos y Percival Cowley cuestionó la labor de pastor del ex arzobispo de Santiago.

Jueves 24 de marzo de 2011 | País

Fernando Batlle, otra de las víctimas de los abusos sufridos a manos de Fernando Karadima, y el ex capellán de La Moneda, Percival Cowley, se sumaron a las voces que acusan al ex arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, por haber ocultado los hechos y haber tenido “desidia” frente al tema.

El primero rompió su silencio mediático y escribió una declaración donde ratifica todo lo afirmado por James Hamilton en Chilevisión, declaraciones que generaron impacto mediático y que pusieron a Errázuriz en el centro del debate.

“Todo lo que dijo James Hamilton en el programa ‘Tolerancia Cero’ del día Domingo es la verdad, es totalmente cierto. Tuvo mucha valentía. Llamó a las cosas por su nombre, dijo la verdad, pese a las presiones, maniobras y abusos de poderes fácticos ligados a Karadima, el cardenal y la iglesia”, escribió Batlle.

Aseguró que lo expresado por Hamilton sobre el cardenal Francisco Javier Errázuriz correspondía a su propia experiencia con el purpurado. Dijo que acudió ante él antes de ir a la justicia civil, “primero a su oficina, donde se negó a recibirme y luego le escribí un extenso mail contándole toda mi situación, mail que nunca me contestó. Nunca antes vi un caso de encubrimiento tan claro”, señala.

“Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Eso no es prudencia”, sostuvo en referencia a las propias palabras de Errázuriz.

“Nunca he retirado mi denuncia ni menos desistido de ella y me hago responsable de todo lo que dije durante el año pasado ante el fiscal Xavier Armendáriz, que no fue poco, lo cual repetí en su oportunidad al juez Valdivieso. Mi preocupación ahora es que sacerdotes formados por Karadima repitan las mismas conductas dañando a más personas inocentes (puede estar ocurriendo ahora)”, agrega.

Afirma asimismo que el Poder Judicial debería tratar este tema de una manera distinta a la que ha tenido hasta ahora. “Debería actuar con mayor profesionalismo y humanidad, ya que es un tema complejo que involucra a muchas personas. Aquí se necesita apoyo psicológico, apoyo humano, apoyo de expertos en abusos que puedan conversar con las víctimas como ocurre en otros países”.

“Me doy cuenta de que los abusados por Karadima a lo largo del tiempo pudieron haber ascendido a varios cientos sin contar con los que se quedaron con él (como sacerdotes y seminaristas)”, sentenció.

“Hay muchos curas formados por Karadima que no deberían tener contacto con niños y jóvenes, esas deberían ser las primeras diligencias preventivas que se deberían dictar en honor a una auténtica justicia y sentido de protección a la comunidad”.

Relató asimismo los maltratos que recibió desde niño de parte del sacerdote condenado por el Vaticano, y dijo que no sólo él los toleró en silencio sino que otros religiosos vivieron episodios muy violentos. Entre ellos, citó Felipe Bacarreza, actual obispo, y Francisco Errázuriz Huneuss.

PADRE PERCIVAL COWLEY

En tanto, el sacerdote de los Sagrados Corazones y ex capellán de La Moneda, Percival Cowley, también dio a conocer su testimonio como una de las personas que recibió las acusaciones contra Karadima, señalando que desde 2005 más o menos que el cardenal Errázuriz sabía lo que estaba ocurriendo.

Relató que fue él quien aconsejó la forma en que James Hamilton debía dar los primeros pasos para revelar su verdad y que ante la nula respuesta de parte de Errázuriz en el año 2007 tomó el teléfono para hablar directamente con el entonces arzobispo de la capital.

“Me contestó el secretario, yo nunca había pedido una audiencia en los once años que estuvo en el arzobispado, le dije que es urgente y grave y no hubo respuesta. Pasó el tiempo y hubo un funeral de monseñor Ortúzar, me encontré con el arzobispo, me acerqué a él, la relación conmigo era de enojado y me dijo que todo esto es mentira”, sostuvo Cowley en entrevista con radio Zero.

“Cuando el pastor trata a un cura de mentiroso es la más grave ofensa, ante eso me quedé callado”, agregó.

“Lo que me llama la atención es que el arzobispo (Errázuriz) dice que no los recibió porque era juez y pastor, pero lo que me resulta incoherente es por qué recibe entonces al padre Karadima siendo juez y pastor”. Cowley, además, se refirió a la conducta tomada por Errázuriz como “indolente, de desidia”.

Fuente: http://www.lanacion.cl/


víctima de Karadima acusa encubrimiento de la Iglesia

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Por: Fernando Batlle

24-03-2011

El abogado Fernando Batlle, uno de los denunciantes originales de Karadima y que en las últimas semanas se había mantenido al margen del caso, emitió esta declaración en que apoya las acusaciones realizadas por James Hamilton en el programa Tolerancia Cero. “Nunca antes vi un caso de encubrimiento tan claro”, dice respecto a la actuación de la Iglesia Católica y en particular del ex arzobispo Francisco Javier Errázuriz.

Quiero dirigirme a la comunidad que formamos en este país, para pedir que no se le baje el perfil a lo que está ocurriendo por estos días.

Ratifico como testigo y según la vivencia que tuve durante mi niñez y adolescencia en El Bosque, que todo lo que dijo James Hamilton en el programa Tolerancia Cero del día domingo es la verdad, es totalmente cierto. Tuvo mucha valentía. Llamó a las cosas por su nombre, dijo la verdad, pese a las presiones, maniobras y abusos de poderes fácticos ligados a Karadima, el cardenal y la iglesia.

En especial me quiero referir a lo que afirmó respecto al cardenal Francisco Javier Errázuriz, a quien yo acudí antes de hacer mi denuncia civil, primero a su oficina, donde se negó a recibirme y luego le escribí un extenso mail contándole toda mi situación, mail que nunca me contestó. Nunca antes vi un caso de encubrimiento tan claro. Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Eso no es prudencia.

Mi denuncia está absolutamente vigente, al igual que la de Juan Carlos, José Andrés y James. Nunca he retirado mi denuncia ni menos desistido de ella y me hago responsable de todo lo que dije durante el año pasado ante el fiscal Xavier Armendáriz, que no fue poco, lo cual repetí en su oportunidad al juez Valdivieso. Mi preocupación ahora es que sacerdotes formados por Karadima repitan las mismas conductas dañando a más personas inocentes (puede estar ocurriendo ahora)

Ratifico mi denuncia en todas sus partes. Lo hago porque busco que a la comunidad le quede clara la verdad, sin dudas, y por la protección de todas y cada una de las personas abusadas y calladas, y que callan porque se avergüenzan y se avergüenzan porque llegaron a éste y otros curas con una intención honesta e inocente y fueron engañados. Sienten que su virilidad va a ser afectada o cuestionada por eso. Quiero decirles: No se equivoquen, esto los hará mucho más hombres y los reafirmará.

A las víctimas hay que apoyarlas, creando condiciones adecuadas y de respeto que resguarden su intimidad. No se trata de transformar esto en un circo. Hay que actuar poniéndose en el lugar de las víctimas. No es fácil que estas personas reconozcan así, simplemente, todo este engaño. Pero una vez hecho, es un acto que engrandece a la persona. Esto requiere introspección, hay temas muy profundos, pero libera mucho vivir en la verdad. Vivir de otra manera en mi opinión, no vale la pena.

El Poder Judicial debería tratar este tema de una manera distinta a la que ha tenido hasta ahora. Debería actuar con mayor profesionalismo y humanidad, ya que es un tema complejo que involucra a muchas personas. Aquí se necesita apoyo psicológico, apoyo humano, apoyo de expertos en abusos que puedan conversar con las víctimas como ocurre en otros países.

Hasta ahora el Poder Judicial ha actuado apegado absolutamente a normas que no se ajustan a la realidad, ni a la gravedad de los hechos. La realidad en este caso no se ajusta ni a las resoluciones que se han dictado ni a las leyes que existen. Todo ha sido un impedimento, una limitante. La ley es una herramienta que debe estar al servicio de lo esencial que es obtener justicia y protección para la Comunidad y no debería constituir un impedimento como ha ocurrido hasta ahora. Aquí se trata de proteger a las personas que valen mucho más que una institución añeja como es la prescripción. La ley no está por sobre las personas.

Incluso la Iglesia Católica pudo acreditar los hechos y reunió en poco tiempo antecedentes de otras víctimas, porque generó condiciones que permitieron que las víctimas se acercaran.

Este es un tema de más relevancia de la que uno puede dimensionar.

Me doy cuenta de que los abusados por Karadima a lo largo del tiempo pudieron haber ascendido a VARIOS CIENTOS, sin contar con los que se quedaron con él (como sacerdotes y seminaristas).

Era muy cierto lo del “tanteo” que decía James en el programa. Era una práctica análoga a la que hacía el cura Tato con las niñas del Villa María, que como es bien sabido, las sentaba en sus piernas para confesarlas. Karadima tanteaba de esta manera, te hacía los toqueteos y veía cómo reaccionabas, esa era su estrategia.

Hago un llamado a las víctimas a concientizar que el haber recibido esos verdaderos ataques solapados y sorpresivos de esta persona que se sentía todopoderosa en ese entonces es un daño que a ustedes les produjeron. Karadima les infundió el concepto de culpa, de que ustedes estaban “mal”, lo cual les generó un gran daño y es un grave error vivir así. El cura los engañó y recuerdo que decía que eran bromas, muestras de “cariño” o “confianza”, como él decía riendo para que te quedaras tranquilo.

Otro tema que concienticé es el que mencionó respecto a los juicios con otros sacerdotes, lo recordé después de ver Tolerancia Cero. Una vez me puso frente a Koljatic y otros varios sacerdotes, retándome en público por haberlo contradicho y se ponía rojo, como que iba a explotar. A tanto llegaba el nivel de su ira, que cuando me gritaba me tiraba escupitajos en la cara de manera involuntaria, generalmente cuando yo decía algo con respecto a lo que él pensara distinto. Esto desde muy pequeño.

En honor a la verdad, quiero decir que era complejo para los otros sacerdotes negarse a formar parte de este “tribunal” ya que si lo hacías, el cura ponía a todo el mundo en tu contra. Lo hizo con varias personas, una de ellas Felipe Bacarreza, actual obispo, una de tantas personas que ha sufrido mucho silenciosamente. También con el sacerdote Francisco Errázuriz Huneuss, un sacerdote quitado de bulla, que yo veía que siempre se preocupaba por la gente pobre y enferma, actuaba de manera silenciosa, tenía muy buen trato. Yo soy testigo de cómo Karadima lo maltrató y humilló a niveles perversos, sádicos e impresentables. Ahora que lo miro desde otro lugar, recuerdo cómo lo trataba y era de oscura película medieval. Lo tiraba a comer a un rincón y nos decía a todos que estaba loco, burlándose de él incluso delante de otros. Lo retaba con ira, poniéndose rojo y gritándole, incluso delante de otros jóvenes. Es un sacerdote que debe tener una edad parecida a Karadima. Lo “bautizó” como “Panchi”, expresión que involucraba un dejo solapado de desprecio.

Todo esto lo englobo dentro del abuso y maltrato psicológico que es muy relevante. A mí Karadima me gritó y humilló en público muchas veces siendo yo un niño. Nunca olvidaré cuando me gritó delante de toda la gente en una nave lateral de la iglesia por pasar la colecta de atrás hacia adelante, diciéndome después que yo había producido un daño a la Iglesia, porque la gente dio menos plata porque no me veían llegar. Quedé muy mal después de ese episodio, con mucha culpa. Tenía 12 años y nunca se me va a olvidar. Para mí estos también son hechos graves y deberían ser sancionables, porque producen daño. Mucho daño. Haber vivido en ese mundo me generó miedos durante mucho tiempo.

Este era el escenario que creaba Karadima para cometer todos los abusos.

Mi única motivación en este caso, es que estas situaciones terminen definitivamente y no se vuelvan a producir. Lo hago para que vivamos en un lugar mejor. Aquí hay muchas personas de la Iglesia involucradas, lo que pasa es que nadie se atreve a decirlo. Es algo que mucha gente se pregunta. Mucha más gente que James, José Andrés, Juan Carlos, Luis Lira y yo que hablamos en su oportunidad. Aquí hay una red de protección por parte de la propia Iglesia, porque este es un problema de la Iglesia, va mucho más allá de Karadima.

La comunidad ya sabe quién es Karadima, quien hizo mucho daño, el cual se transmite. Hay muchos curas formados por Karadima que no deberían tener contacto con niños y jóvenes, esas deberían ser las primeras diligencias preventivas que se deberían dictar en honor a una auténtica justicia y sentido de protección a la comunidad. Es una irresponsabilidad que los curas que pertenecían al círculo de Karadima sigan en contacto con niños y jóvenes.

Desde el punto de vista de la Ley es fundamental eliminar la prescripción en materia penal, lo cual es un insulto a la Justicia y una herramienta que fomenta estos delitos. Las personas son responsables de sus actos hasta el final de sus días.

Hoy en día, según la ley que tenemos y que nadie entiende, una persona puede haber matado a 10 personas y si pasan 15 años, los delitos prescriben y esa persona no recibe pena alguna. ¿No es suficiente acaso con 5 testimonios de personas que ni siquiera se conocían, y de distintas generaciones, como yo con Juan Carlos y Luis a quienes nunca vi en mi vida? Vemos que para temas económicos la modificación de leyes cuando son necesarias, sale con una rapidez increíble. Las urgencias funcionan para esos casos.


Las claves para comprender el caso Karadima

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Las denuncias en contra del ex párroco de El Bosque han sacudido a la Iglesia chilena, luego de que el Vaticano fallara en contra del sacerdote y lo hallara culpable de abuso de menores y de abuso de autoridad.

El caso en torno al sacerdote Fernando Karadima es altamente complejo, ya que no sólo ha involucrado a la Iglesia chilena y ha creado un verdadera división en el clero, sino que también ha implicado al Vaticano y ha puesto en duda el rol la justicia civil en el país. Debido a que el fallo de la Santa Sede en el cual se declaraba culpable de abuso de menores y de abuso de autoridad al ex párroco de El Bosque, se emitió antes de que la justicia decidiera reabrir la investigación contra Karadima.

A continuación, las claves para comprender el caso que sacudió al clero.

QUIEN ES KARADIMA

El sacerdote Fernando Karadima, de 80 años, fue párroco de la Iglesia Sagrado Corazón de El Bosque hasta el 2006. Cuatro años después se hicieron públicas las denuncias por abusos sexuales en su contra.

LOS DENUNCIANTES

El abogado Juan Pablo Hermosilla representa a tres denunciantes, José Murillo, James Hamilton y Juan Carlos Cruz. En un comienzo Fernando Batlle también estaba dentro de este grupo de querellantes, aunque a mediados de marzo desistió con seguir en el proceso.

LA DEFENSA DE KARADIMA

La defensa penal del sacerdote Fernando Karadima, está conformada por los abogados Luis Ortiz Quiroga, quien encabeza el equipo, además de Leonardo Battaglia y Cristián Muga, que cumple una función más operativa. En tanto, Juan Pablo Bulnes es el abogado eclesiástico de Karadima.

DE QUE SE LO ACUSA

Se lo acusa de abusos sexuales contra de menores de edad mientras ejercía como párroco de la iglesia El Bosque de Providencia. Según las acusaciones, los abusos se habrían cometido a partir de los años ochenta, cuando denunciantes como Hamilton y Cruz tenían 17 años.

Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dictó el fallo del Vaticano contra Karadima ve específicamente causas de abusos a menores. Por lo que la investigación eclesiástica sí confirma este tipo de abusos a menores de edad.

QUE IMPLICO EL FALLO DEL VATICANO

El 16 de enero el Vaticano envió al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, su dictamen del caso Karadima: culpable de abuso de menores y de abuso de autoridad. Esto ocurrió tras siete meses de iniciado el proceso penal administrativo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y un día después de que monseñor Ezzati asumiera en la diócesis.

Lo más importante es que el fallo confirma que hubo abusos a menores de edad, uno de los delitos más graves para la Santa Sede.

Actualmente Karadima pasa sus días en el Convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, ubicado en General Bustamante 568, luego del fallo de la Santa Sede. Su llegada a las Siervas de Jesús está ligada con una de las medidas que la Congregación para la Doctrina de la Fe le impuso: retirarse a “una vida de oración y de penitencia”.

CUALES HAN SIDO LAS ACCIONES DE LA JUSTICIA

Antes de ser revisado por el antiguo sistema de Justicia, el fiscal regional metropolitano oriente, Xavier Armendáriz, realizó una serie de interrogatorios y diligencias.

Sin embargo, el tribunal estableció que como los hechos investigados habrían sido ejecutados con anterioridad al inicio de la Reforma Procesal Penal en la Región Metropolitana, el caso se remitió al Décimo Juzgado del crimen de Santiago.

Luego, el juez Leonardo Valdivieso resolvió cerrar la investigación contra el ex párroco de la iglesia El Bosque. La resolución fue dictada el 16 de noviembre.

Tras ello, la fiscal judicial María Loreto Gutiérrez recomendó reabrir la investigación y practicar una serie de diligencias que no había realizado el tribunal del crimen.

Ayer lunes el pleno de la Corte Suprema designó como ministra en visita para investigar el caso a Jessica González luego de que la Corte de Apelaciones decidiera reabrir la causa. González no descarta que obispos u otros religiosos sean requeridos para prestar declaración, además de solicitar antecedentes al Vaticano. Cabe consignar que Karadima fue interrogado de forma reservada por el juez Valdivieso antes de que la causa fuera cerrada.

QUE ARRIESGA KARADIMA

Los crímenes están prescritos, por lo que la ministra en visita Jessica González tiene que buscar casos mas recientes, los que podrían ser penados.

COMO CAMBIO EL CASO CUANDO ASUME MONSEÑOR EZZATI

A sólo un día de asumir como arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, recibe el fallo del Vaticano en el que se declaraba culpable al sacerdote Karadima por abuso contra menores de edad. Lo comunica tiempo después, ya que pide antecedentes adicionales al Vaticano para entender a cabalidad la resolución.

Esto marcó un antes y un después en el tratamiento que la Iglesia chilena le dio al caso.

En tanto, desde su asunción, monseñor Ezzati ha mantenido reuniones con los querellantes e incluso pidió perdón en nombre de la Iglesia.
CRITICAS A ERRAZURIZ

En el programa de Chilevisión Tolerencia Cero, James Hamilton hizo fuertes acusaciones en contra de la Iglesia Católica y en particular, contra el cardenal Francisco Javier Errázuriz, calificándolo de criminal. Ya que asegura que en 2004, y mientras era arzobispo de Santiago, Errázuriz fue “un encubridor criminal” que no tomó medidas contra el ex párroco y que ni siquiera recibió a los denunciantes.

En tanto, este martes se confirmó que la defensa de los querellantes solicitará en los próximos días que la ministra en visita Jessica González, interrogue a monseñor Errázuriz

INVESTIGACION DE DINEROS

Tanto el fallo del Vaticano como la investigación de la justicia civil indagan supuestos pagos que se hicieron durante el último tiempo a funcionarios de la parroquia El Bosque.

En su informe del mes de febrero, la fiscal judicial María Loreto Gutiérrez recomendó que se vuelva a interrogar a las personas que recibieron donaciones de dinero por parte del sacerdote.

En diciembre de 2010, un informe de la PDI estableció que existieron pagos a funcionarios y ex feligreses de la parroquia, pero no se pudo comprobar que fueran para acallar a potenciales testigos de abusos sexuales.

Esto se enmarca dentro de la arista de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús, que es la comunidad que reúne a los curas de El Bosque. Ahí está el peso que Karadima tenía en la Iglesia, ya que pasaron los cinco obispos en ejercicio que formó, Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, Juan Barros, obispo castrense, Tomislav Koljatic, obispo de Linares, Horacio Valencuela, obispo de Talca, Felipe Bacarreza, obispo de Los Angeles, además de 50 curas.

Con el fallo, el Vaticano además pide que se nombre a un delegado episcopal para la Unión Sacerdotal, dentro de ese marco se investigan los dineros, porque esta comunidad en torno a la parroquia El Bosque tiene propiedades avaluadas en 10 millones de dólares.

Antes del fallo la Unión Sacerdotal ya estaba dividida porque dos integrantes ya se habían marginado hace meses, de los cuales diez dieron a conocer una carta pública donde calificaban de “verosímiles” las acusaciones contra Karadima.

El primer integrante que se fue de la Unión Sacerdotal (en 2005) y que dio un duro testimonio al fiscal Armendáriz, fue el sacerdote Hans Kast, canciller del Arzobispado de Santiago. En dicha declaración judicial, Kast entrega un detalle pormenorizado de los abusos que habría cometido el ex párroco de El Bosque, lo que generó ruidos dentro de la comunidad y en la Unión Sacerdotal.

Fuente: http://www.latercera.com


médico James Hamilton acusa a cardenal Errázuriz de criminal

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

Víctima querellante en caso de cura Karadima tildó al cardenal Errázuriz de “criminal”

El ex arzobispo de Santiago “no sólo no nos escuchó, sino que no frenó lo que pasaba”, dijo James Hamilton. El religioso “tiene muchos abusos en su conciencia”, aseveró la víctima en el programa Tolerancia Cero del canal Chilevisión.

El médico James Hamilton, una de las personas que denunció al sacerdote Fernando Karadima de abuso sexual, tuvo la noche del domingo duras palabras para la cúpula de la Iglesia y en especial para el cardenal Francisco Javier Errázuriz, a quien tildó incluso de “criminal”.

“Monseñor Errázuriz es un criminal (…) No sólo no nos escuchó, sino que no frenó lo que pasaba”, dijo Hamilton al programa “Tolerancia Cero” de Chilevisión.

“Errázuriz tiene muchos abusos en su conciencia”, añadió el galeno, atribuyendo la política de ocultamiento por parte de las autoridades eclesiales al hecho de que “en la Iglesia hay gran cantidad de Obispos homosexuales”.

“Si hay alguien que me gustaría que pagara es Errázuriz”. El ex arzobispo “desde el 2004 tuvo denuncias y las mandó a estudiar con el rigor que hacen ellos: Fue una humillación de tener que estar contándole a un promotor de Justicia, a un vicario eclesiástico, un notario eclesiástico; repetir los cuentos, contar todas la brutalidades con el dolor espantoso”, relató Hamilton.

El doctor también apuntó sus dardos contra el obispo auxiliar de Santiago Andrés Arteaga, quien fue duramente cuestionado por respaldar públicamente a Karadima cuando aparecieron las primeras denuncias en su contra.

“El Obispo Arteaga tenía un servilismo total por Karadima”, dijo, Hamilton, que calificó al ex párroco de El Bosque como “una persona enferma”.

El denunciante también fue consultado por el devenir judicial del caso, que en diciembre fue sobreseído por un juez católico y luego, la semana pasada, reabierto: “En pocas partes del mundo un fallo del Vaticano ha sido antes que el de la justicia”, dijo, en alusión a la condena emitida en febrero por la Santa Sede.

Hamilton finalizó reconociendo haber pagado “un costo enorme” por todo este proceso, incluyendo “amenazas en el trabajo por haber denunciado” y pensamientos suicidas, que finalmente superó.


La temeraria resistencia de los obispos Arteaga y Valenzuela a condenar a Karadima

14/04/2011

Iglesia Católica chilena, asociación lícita criminal.

En parroquia de El Bosque todo sigue igual.

Por: Juan Andrés Guzmán, Gustavo Villarrubia y Mónica González

El 15 de marzo vence el plazo para que se nombre al interventor que hará la visita canónica a la Unión Sacerdotal y revisará sus métodos formativos y el origen y uso de sus dineros. Pero el círculo que Karadima comandó con mano férrea se resiste a condenar a su líder y mueve piezas para resguardar el mundo que se derrumbó. Su discurso es igual al de los obispos Arteaga y Valenzuela: como el primero, omiten hablar de “abusos” y “víctimas”. Al igual que Valenzuela, insisten en que el juicio no está terminado. Una actitud que los sitúa al borde de la desobediencia ante la jerarquía de la Iglesia en Chile.

Hace una semana el ex arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, dijo a Qué Pasa que lamentaba haber suspendido la investigación en contra de Karadima por casi 6 años. Y agregó, a modo de explicación, que mientras el investigador eclesiástico le decía que las denuncias eran gravísimas, otra persona argumentaba en sentido contrario.

“Cometí un error”, precisó el cardenal en la entrevista. Y detalló: “Pedí y sobrevaloré el parecer de una persona muy cercana al acusado. Mientras el promotor de justicia pensaba que era verosímil la acusación, esta otra persona afirmaba justamente lo contrario”.

El promotor de justicia al que hace referencia el cardenal es el sacerdote español Eliseo Escudero. Entrevistado por CIPER en diciembre pasado, Escudero recalcó que los testimonios que recogió en su investigación siempre le parecieron graves y creíbles. El recibió las acusaciones de José Murillo, de James Hamilton y su ex esposa y de Juan Carlos Cruz.

-Si en este caso hubo negligencia u omisión no será por mi culpa- dijo a CIPER.

Y agregó: “Yo cumplí paso a paso con lo que se me encomendó, desde mi primera diligencia hasta la última. Todas las veces hice mi informe incluyendo algo que ni siquiera estaba en mis atribuciones: explicitar mi parecer”.

Y su parecer era que las acusaciones que le relataban eran verosímiles.

Respecto de la identidad de la “otra persona” que influyó decisivamente en la opinión de Errázuriz y tuvo el poder de contradecir la fuerza de los testimonios que recogía Escudero, no hay dudas en la jerarquía de la Iglesia Católica. Menos entre los sacerdotes de la Unión Sacerdotal que controlaba Fernando Karadima

Aunque Errázuriz dijo que jamás lo identificaría, diversas fuentes eclesiásticas ligadas al Arzobispado y a la Unión Sacerdotal aseguran que se está refiriendo a su obispo auxiliar Andrés Luis Arteaga Maniu, elegido para ese puesto en 2001. Un hombre de la más absoluta confianza de Fernando Karadima. Un nexo férreo que data de años y que le significó que Karadima lo eligiera y le confiara la cabeza de la Pía Unión Sacerdotal, la organización que le permitía tener control sobre los millonarios bienes de la parroquia El Bosque y sobre los 50 sacerdotes que se formaron ahí.

LAS RESPONSABILIDADES DE ARTEAGA

Varios medios de comunicación han dicho en estos días que la responsabilidad de Arteaga en los abusos que cometió Karadima se reducen a haber hablado a favor del sacerdote, condenado por la justicia vaticana a una vida de oración y penitencia, entre otras cosas por haber abusado de menores. Pero lo cierto es que la huella de Arteaga está presente en varios momentos de las denuncias de que fue objeto ante el Arzobispado de Santiago.

Así lo declararon los propios denunciantes en la investigación judicial que llevó adelante Xavier Armendáriz y que podría reactivarse la próxima semana con un ministro en visita, como lo expresó el presidente de la Corte Suprema, Milton Juica.

El cuestionamiento más duro proviene del filósofo José Andrés Murillo. En su declaración ante Armendáriz relató que tiempo después de que Karadima intentara masturbarlo, él se acercó a hablar con Andrés Arteaga, quien ya era obispo auxiliar.

-Pensé que si era inteligente y justo, podría ayudarme. Pero sólo me recomendó que fuera al psicólogo, que todo era un malentendido mío. Que no siguiera diciendo esas cosas de Karadima pues ellos tenían muy buenos abogados. Me dijo que había leído la carta que yo le había a enviado a monseñor Errázuriz hacía años atrás y que no continuara hablado cosas porque estaba haciendo mucho daño. Le dije que era yo el que había sufrido daños y que no me convirtiera en el victimario cuando yo había sido la víctima –afirmó Murillo.

La carta a la que Murillo se refiere en su declaración es la denuncia que en 2003 le hizo llegar al cardenal Errázuriz a través de Juan Díaz, vicario de la Educación. Consultado por CIPER, Díaz dijo que efectivamente había hablado con Errázuriz sobre las acusaciones que hacia Murillo, entregándole luego una carta en la que el mismo filósofo relataba los hechos (Ver entrevista a Juan Díaz)

Este episodio cobra hoy una relevancia especial: ¿Cómo fue que Arteaga tuviera acceso y leyera una carta privada que un vicario le entregó personalmente al cardenal Errázuriz? La historia no hace más que confirmar que efectivamente el cardenal consultaba con Arteaga cualquier acusación que afectara a Karadima, como cree buena parte de los sacerdotes vinculados o que conocieron bien el círculo de El Bosque.

Otro testimonio que retrata el nivel de intervención que tuvo el obispo Arteaga para parar las investigaciones que afectaban a su guía espiritual (Karadima) y a su grupo, es el que entrega el sacerdote Fernando Ferrada Moreira, también miembro de la Unión Sacerdotal. Ferrada, párroco de la iglesia Jesús Carpintero, declaró ante Armendáriz que a través de unos correos electrónicos supo que un feligrés llamado Oscar Osben, acusaba al sacerdote Diego Ossa –predilecto de Karadima y vicario de la Parroquia El Bosque- de haber abusado de él y le exigía en compensación 100 millones de pesos.

Ferrada relató al tribunal que el asunto le pareció grave y decidió comunicárselo a Andrés Arteaga: “Él me dijo que había muchas falsas acusaciones, que se arreglaran entre ellos y no nos metiéramos nosotros. Le dije que él era el obispo y me señaló que él haría lo que tenía que hacer”.

Pero el sacerdote Ferrada constató que nada ocurrió: los pagos que solicitaba Osbén se hicieron y no se investigó. “Ante esto fui hablar por segunda vez con Arteaga. Me escuchó, pero lo llamaron avisándole de una noticia en el diario que lo puso nervioso. Me dijo que no diera nombres de esto. Y por segunda vez dijo que él haría lo que tenía que hacer”.

En su testimonio, Ferrada agrega algo que vuelve a demostrar el vínculo que se había forjado entre Errázuriz y Arteaga para enfrentar los abusos de Karadima: “Luego tuve una conversación con el cardenal Errázuriz en su casa, a principios de junio. Me dijo que era correcto habérselo comentado al padre Arteaga y me agradeció que se lo dijera a él”.

Lo concreto es que ninguna de estas gestiones evitó que el pago por el silencio de Osbén se hiciera (ante la justicia Karadima asumió un pago de $10 millones), utilizando como intermediarios al abogado Juan Pablo Bulnes y al obispo de Linares Tomislav Koljaticv, del mismo círculo de Karadima. Pero la Iglesia no investigó ni la entrega de dinero a Osben y tampoco de dónde provenía el dinero para ese y otros pagos de millones a distintos empleados de la Parroquia El Bosque. La única indagación corrió por cuenta de la fiscalía, pero sin que se pidiera abrir las cuentas del ex párroco de El Bosque y tampoco las de la parroquia y la Unión Sacerdotal.

VICTIMAS

El rol del obispo Arteaga en el círculo de Karadima ha sido clave. De hecho, desde que monseñor Ricardo Ezzati anunciara la condena vaticana, el actual vicecanciller de la Universidad Católica se ha instalado en El Bosque, en donde todo transcurre como si no hubiera existido el fallo. Una articulación del poder que ejercía Karadima que bien conoció el doctor James Hamilton, quien sitúa a Arteaga en el centro del drama que el vivió.

A comienzos de 2010 Hamilton contó ante la fiscalía que cuando no quería ceder a las presiones sexuales del sacerdote Karadima y evitaba subir a su pieza, éste lo recriminaba duramente o pedía ayuda a otros sacerdotes. “Recuerdo que en una oportunidad mandó a varios sacerdotes, entre ellos a monseñor Arteaga, monseñor Juan Barros (actual vicario castrense) y otros que ya no recuerdo. Eran seis sacerdotes que me hablaron en una de las salas de reuniones del templo. Se me indicó que mi fe flaqueaba y que el padre Karadima no estaba contento conmigo y que debía rezar más y comprometerme con la parroquia. La presión fue superior a mis fuerzas y cedí nuevamente”.

Hamilton no acusa a esos sacerdotes de haber estado en conocimiento de los abusos sexuales a los que era sometido por su guía espiritual, pero sí reclama que la soledad en que se encontraba frente al poder de Karadima permitió que la relación con el sacerdote se prolongara por 22 años. Los otros abusos por los que se condenó a Karadima, los psicológicos, eran en los hechos reforzados por el círculo de sacerdotes que lo ha rodeado por años.

Precisamente por estos hechos aquí relatados y otros que figuran en la investigación que finalmente llegó al Vaticano, es que las declaraciones expresadas por Arteaga luego de hacerse pública la condena del Vaticano -que reconoce los abusos a menores-, provocaron estupor en el Arzobispado. El obispo auxiliar de Santiago evitó utilizar la palabra “condena” y “víctima”, desligándose de todo mea culpa respecto de actos en los que participa directamente (amenazar a Murillo con buenos abogados, cuando le cuenta que ha sido abusado) o por omisión (presiona a Hamilton para que fuera dócil con Karadima, situación que prolongaba el abuso), entre otros.

En su declaración, Arteaga pide disculpas y solidariza con quienes han sido directamente “afectados”, sustantivo amplio que evita definiciones centrales: no admite abusos y mucho menos víctimas. Una ambigüedad que, junto a las declaraciones del cardenal Errázuriz a Que Pasa, reafirma el convencimiento de muchos de que Arteaga fue el principal operador de la defensa de Karadima en el Arzobispado.

Así lo entendieron muchos profesores de la Universidad Católica de la cual Arteaga es la máxima autoridad eclesiástica como representante del Gran Canciller, rol que le corresponde a monseñor Ezzati. Si antes de su declaración ya existía malestar en la comunidad de la UC, sus dichos provocaron indignación entre alumnos y profesores los que por distintas vías lo han hecho saber al consejo superior de dicha casa de estudios.

Así, tras largos debates y una entrevista con Ezzati, la federación de estudiantes de la UC le pidió al arzobispo que reflexione sobre la permanencia de Arteaga en el cargo de vice gran canciller de la Universidad Católica. Una petición que interpreta a muchos profesores que están evaluando el daño institucional que provoca su permanencia.

AL BORDE DE LA DESOBEDIENCIA

Pero si en el arzobispado hay molestia por los ambiguos dichos de Arteaga, la intervención del obispo de Talca, Horacio Valenzuela, uno de los miembros de la Unión Sacerdotal más estrechamente ligado a Karadima, causó indignación. En entrevista con Radio Bío Bío el prelado señaló que este fallo del Vaticano era una suerte de primera instancia porque los cargos que se le imputan a Karadima no pueden ser reconocidos todavía, puesto que aún falta la apelación del ex párroco: “Estrictamente hay un juicio civil abierto y todavía falta una apelación en el juicio eclesiástico”. Por eso, agregó, “mientras no terminen los juicios no podríamos reconocer (la sentencia)”.

El intento de moderar la fuerza y validez del fallo fue calificado de “temerario” por tres autoridades de la Iglesia Católica quienes dijeron a CIPER que “con sus declaraciones, Valenzuela se ha puesto al borde de la desobediencia”. Y ello, porque esa actitud, entre la obediencia a la Iglesia y la lealtad a Karadima, no tiene cabida luego del contundente veredicto enviado desde Roma y que leyó Ricardo Ezatti ante la expectación de los medios: una condena y no un fallo de primera instancia. Si bien existe la posibilidad de una apelación, un derecho de todo acusado, nadie puede negar que lo que emanó del Vaticano -y no del Arzobispado de Santiago- es una condena.

De hecho, tanto la reclusión como el impedimento de ejercer el ministerio y la prohibición de todo contacto con el círculo de la Parroquia El Bosque y de la Unión Sacerdotal, ya lo está cumpliendo, aunque con algunas peligrosas ventanas abiertas.

Es más, en un mensaje que tiene algo de advertencia algunos canonistas han dicho que las sanciones que recibió el ex párroco de El Bosque son menores a las que debiera haber recibido. Así lo explicó recientemente el sacerdote Augusto Rojas, presidente de la Asociación Chilena de Derecho Canónico al medio eclesiástico www.periodicoencuentro.cl aludiendo a que estas sanciones tiene que ver con “la edad del sacerdote y su estado de salud”.
El Bosque: todo sigue casi igual

Los signos ambiguos de los partidarios de Karadima, que ocupan posiciones de gran influencia en la Iglesia, se repiten entre los sacerdotes que se mantienen en la parroquia de El Bosque donde tras el duro golpe del Vaticano, las cosas han vuelto lentamente a la normalidad de los días en que insistían en que Karadima era completamente inocente.

Al regreso del obispo Andrés Arteaga, se ha sumado la ausencia del párroco Juan Esteban Morales, quien pasa sus días junto a Karadima, y el retorno de los habitantes nocturnos de la parroquia: el sacerdote y vicario de El Bosque, Diego Ossa; el presidente de la Acción Católica de El Bosque, Francisco Costabal, quien acompañó a Karadima en las distintas casas donde se refugió hasta su reclusión en el Convento de las Siervas de Jesús; Pedro Ariztía y el joven estudiante Jorge “Tote” Álvarez. Todos ellos duermen en la parroquia sin que exista explicación para ello.

Distintos empleados de la parroquia aseguraron a CIPER que Karadima sigue controlando a su manera El Bosque a través del párroco Juan Esteban Morales, el único autorizado a visitarlo, pero que se instaló a vivir con él en el convento; y de sus llamadas por celular a los sacerdotes y laicos de su mayor confianza.

Aunque CIPER no pudo confirmar este hecho, si está claro que los lunes una decena de sacerdotes de la Unión Sacerdotal que se mantienen leales a Karadima sigue reuniéndose a puertas cerradas en El Bosque, como lo han hecho por décadas cada lunes del año cuando su guía espiritual allí vivía.

Por ello no es de extrañar que todos ellos persistan ante los fieles y otros sacerdotes con el mismo discurso: no se puede hablar de condena porque está pendiente la apelación.

Algunos sacerdotes del núcleo más duro de Karadima han llamado a los que se alejaron de la Unión Sacerdotal para decirles que “no pueden olvidar todo lo que el padre hizo por ustedes”. Una frase que todos los lunes pronunciaba el párroco Juan Esteban Morales al término de la misa en que se reunía la Pía Unión, por entonces formada por medio centenar de sacerdotes: “Gracias padre, hemos recibido tanto de usted”.

La inmovilidad –o resistencia- del grupo de Karadima en El Bosque volvió a sorprender el lunes pasado (28 de febrero) cuando quien ayudó a oficiar la misa de los miembros de la Pía Unión fue nada menos que el vicario Diego Ossa. Y ello, porque Ossa está destinado a la Parroquia Cristo de Mayo, en La Florida, cuyo párroco será el sacerdote Francisco Cruz Amenábar, otro religioso de la Pía Unión.

La destinación fue confirmada a CIPER por uno de los más estrechos colaboradores de Morales en El Bosque, quien se mostró sorprendido al escuchar a uno de los sacerdotes responder a una feligresa que preguntaba por la ausencia del párroco Morales y el vicario Ossa: “Sí, sí, claro, es que como usted sabe ellos han tenido algunos problemas pero ya pronto estarán aquí, como antes…”. Lo anterior fue dicho en presencia de un periodista de CIPER.

Diego Ossa contaba con la completa predilección de Karadima. Y confianza. Al punto que distintas fuentes de la parroquia indican que incluso tenía acceso a su cuenta bancaria personal. Durante los meses en que el ex párroco de El Bosque se refugió en fundos cercanos a la capital, Ossa le llevaba diariamente la comida que la cocinera de la parroquia, Silvia Garcés, le preparaba.

Como se estima que Ossa fue otra de las víctimas de Karadima –llegó de 14 años a El Bosque- se decidió trasladarlo para que inicie su sanación en otra parroquia. Pero ahí estaba el lunes pasado. Una nueva señal que envía Karadima hacia el exterior de que allí en su círculo todo sigue igual. Una señal que llega al corazón del Arzobispado de Santiago, pero también a las víctimas y feligreses que no entienden qué está ocurriendo.

No son pocos los que leen con honda preocupación las señales de desobediencia que surgen desde El Bosque y también a través de los dichos de los obispos Arteaga y Valenzuela (el obispo de Linares Tomislav Koljaticv no se ha pronunciado a pesar de haberlo defendido con vehemencia con antelación). Y hay quienes interpretan esos comportamientos como los de una secta, en la que sus miembros, enfrentados a evaluar los hechos, a decidir en conciencia, terminan optando por la obediencia ciega a su guía y líder a pesar de las pruebas, evidencias y del fallo de la máxima jerarquía de la Iglesia Católica apostada en el Vaticano.

Fuente: http://ciperchile.cl/


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